viernes, 8 de enero de 2010

mentiras III - Es la mentira un escudo y la verdad una espada

El venía presuroso a contarme.
Yo esperaba sentada y pensativa.
¿será él el que viene?
ël era antes alguien que siempre decía la verdad (evidentemente me engañaba en esta mera suposición) y que ahora venía a confesar una mentira, usando la verdad.
Si de seres inteligentes nos tratamos, la mentira debe existir.
Es la mentira un escudo y la verdad una espada y asi salimos al ruedo.
La dosis de cada una, el mix, hará la diferencia entre la hecatombe del estúpido y la fascinación del hábil.
Lo conozco desde que teníamos ocho años.
Le busco un nombre nuevo para presentarlo, tal vez porque por el que yo lo conocía, sea una falacia más.
Galileo le pongo, como para obligarlo al castigo de que le diga mentira a la única verdad que tiene.
Galileo habla suave y siempre investiga el escenario en el que ingresa.
Busca el polvo de los estantes más altos paseando la vista y arrastrando un dedo y revisa los jarrones sumergiendo el avistaje de un solo ojo y golpeandoles el fondo como si estuvieran atragantados.
Después se sienta y baja la mirada.
Este ritual,lo repite desde que lo recuerdo.
Obsesivo traza miles de veces una raya de unos diez centímetros en el mantel y empieza con esta advertencia:
no te juntes con esa gente...
Sigue entonces con su descargo:
Hace tres años atrás, Ball z (llamarë así a un amigo en común fanático de estos dibujitos) trabajaba en la radio, era productor de un programa que conducía un prometedor veintiañero con la polémica intelectualidad de la época.
El programa consistía en que se despuntaba un tema cualquiera y el conductor hacía florecer un cuento al respecto, ahi mismo, al contado rabioso,y muchos escuchas llamaban agitados porque coincidía con alguna experiencia personal.
Era globología verbal, con las mismas letras, con un globo igual, el hombre empezaba a doblar y hacía una forma esotérica,
cómica, terrorífica o escatológica con un valor equivalente.
Pero claro, le fallaba la tecnología.
Le fallaba porque como de la radio se trataba ¿quien sabía si el tipo no leía, algo largamente relamido y corregido?
¿Un tema estadísticamente encontrado por una supercomputadora que se conectaba con las mismisimas historias de los oyentes? (debo aclarar que en estos entonces no existía el botonazo facebook,ni nada parecido)
Un mago haciendo trucos en la radio debe ser un fracaso. Una rareza. Una mentira.
Era obligatorio ir a ver, era necesario ir a desenmascararlo en nombre de la verdad y Galileo fue con su espada a hacerlo.
Un grupo de unos siete u ocho, eran los demás testigos del público y con el tiempo serían el elenco de su segunda vida.
Una rubia de ese grupo, sería según Galileo, la causa de la futura desaparición del cuentista del eter y de la vida tal como la conocemos...
(como dato justiciero estas personas aseguraron que el cuentista realmente creaba o que el truco era muy bueno,lo que reinvidica al joven conductor con la historia)

to be continued...?

by Una Tal Condesa Bathory
Otra Produccion de Nada//Nulla Editions Copyright 2010

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