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sábado, 26 de junio de 2010

Precisión

Milo que no confía en los relojes porque cambian idea constantemente me retrotrae a la mente una antigua señora que habitó al primer plan en mi edificio (mio en el sentido que en el que vivo, no que lo poseo).
Ella era un poco disparatada: transcurria gran parte de su tiempo sobre el balcón, sobre todo con el buen tiempo.

Y entablaba discusiones sobre la nada tanto con los condóminos que entraban y salian como con los transeúntes.
A mí – dando por sentado, evidentemente, que yo era un tipo preciso – generalmente me preguntaba: "¿Perdon, me dice que día es hoy?"

Yo, siendo un tipo preciso, le daba cada día una respuesta diferente.

Con el tiempo imagino que eso haya, en alguna medida, minado su confianza en mi precisión.
Hasta que, un jueves 3 de mayo, a mi respuesta, "jueves 3 de mayo", ella respondiò: "gracias, ahora me lo anoto en la agenda."

Y esa fue la última vez que me preguntò que día es hoy.


(SuperG)

viernes, 22 de enero de 2010

Tonto por instinto

(Por SuperG, nuestro Hombre en Milan)

En un reciente cambio de comentarios desarrollado en FetidBook sobre un estado mío se dijo:


El problema es que, si uno es tonto, siendo precisamente tonto, no se da cuenta de ser tonto. Y si también intentas hacerle entender, siendo tonto, no lo entiende.


me ha hecho volver a la mente un episodio ocurrido en un período que no logro situar con precisión.

Sobre el por qué y el como ciertos acontecimientos vuelven a flote cuando menos se esperan ya ha discutido con la usual facundia(?) mi socio Milo: inútil por lo tanto que intente hacerlo yo, de nuevo y peor, y lo linkeo. El hecho ha ocurrido al menos hace treinta años. De seguro ya habia terminado - con óptimo resultado, debe ser dicho - el jardin de infantes (una de mis mejores performance escolares, además).

Primera hora de la tarde de un día cualquiera, estaba en la parada del tranvía en espera que lo mismo apareciera de tras la curva y mientras tanto engañaba (la espera, claramente, no la curva) serenamente leyendo un periódico.

Estoy allí de un puñado de minutos y la pequeña muchedumbre en espera del tranvía, hasta aquel momento sólo constituido por mí, se enriquece con una unidad. Un señor distinguido, de modos educados, de edad probablemente aproximada entre los 65 y los 70 años.
Lo observo por instinto de sobre el periódico y veo que, distinguido, me observa a su vez. Después de poco se acerca:


Señor distinguido: perdon

Yo: diga

S.d.: sienta, yo soy un poco tonto. He mandado mi perro a oxigenarse a Saint Moritz. ¿He hecho bien?

Por instinto me miro alrededor para averiguar si hay telecámaras escondidas. Nada por decenas de metros.
Sólo el cartel con el recorrido del tranvía y el Señor Distinguido.
No sé que contestar, mandarlo a cagar me parece feo y me viene una banalidad como:
Y. beh, en Saint Moritz efectivamente el aire es bueno, mal no le va a hacer
No parece convencido y tampoco yo lo estoy. Yo, además, estoy pasmado.

Cuando he aquí, que del todo naturalmente, sin estímulos directos de parte del sistema nervioso central, así, como si fuera la cosa más obvia, añado:
Y: ciertamente, depende si el perro sabe esquiar. De otro modo habria estado mejor Loano.
Me mira a medias con una mirada entre el pasmado y el convencido.
Probablemente hubieramos podido convertirnos en buenos amigos - las bases estaban - pero mientras tanto el tranvía llegò, subì y de la ventanilla le hago una seña como a decirle "saludos", mientras él, el Señor Distinguido, atraviesa la calle pensativamente y claramente no satisfecho, imagino directo a otra parada de tranvía para dirigir a otros la misma pregunta.
La duda, todavía hoy, es: ¿soy yo que he tomado el pelo a él o él que ha tomado el pelo a mi?

PS. sé que parece un chiste, pero es rigurosamente todo verdadero, lo juro

jueves, 17 de diciembre de 2009

El Duomo di Milano - Vedere Positivo

El Duomo di Milano es una catedral (la palabra Duomo viene del latín Domus Dei, que significa Casa de Dios) gótica emplazada en la ciudad italiana de Milán.

El Duomo de Milán es un templo de grandes dimensiones, es la cuarta catedral católica romana más grande del mundo detrás de la catedral de Sevilla, de la catedral de San Pablo en Londres y de la basílica de San Pedro, en Roma.

Tiene 157 metros de largo y puede albergar 40.000 personas en su interior.

Las ventanas mayores del coro tienen la reputación de ser las mayores del mundo.

Recientemente una réplica de dicha catedral en miniatura fue usada como arma arrojadiza al Primer ministro italiano Silvio Berlusconi, y tras pocas horas desde tal suceso la imagen de la catedral ha sido usada como símbolo de los opositores más duros al presidente.

http://es.wikipedia.org/wiki/Catedral_de_Mil%C3%A1n


"Meglio un Duomo oggi che una carabina domani"

(libremente extraido de una idea de SuperG)

viernes, 16 de octubre de 2009

Maldito sea, hay humo en la cabina

(de SuperG)

No sé bien que cosa soy, pero si tuviera que definirme quizás me definiría como "liberal" o algo asi, con algun esfuerzo, incluso, tolerante.

Estoy convencido, por ejemplo, que si uno decide no ser fumador, por mí, está libre de no serlo. No seré yo seguramente quien intente convencerlo de obligarlo a fumar.

De mismo modo pienso que quien odia las discotecas tiene todos los derechos a no frecuentarlas, quién no soporta las ostras tiene todos los derechos a no nutrirse de ellas, quién no bebe por lo menos dos litros de agua al día está libre de no beberlos, quién va con el cojo pueda no aprender también a cojear (*). No importa, no será el fin del mundo.

Luego, claro, no es que se pueda ser liberal del todo. Hay cosas que realmente no soporto y que prohibiría sin mas ni mas. No tolero por ejemplo los que el sábado visten el jogging y van al supermercado a hacer las compras; si ademas en los pies enhebran mocasínes negros veo pocas alternativas al fusilamiento sumario en el sitio en que se lo encuentre.

Y, como todos, pienso que si:

1. todos tuvieran las mismas ideas que yo (que son obviamente justas) y mis gustos (que son sin duda los más calificados)

2. las decisiones (aquellas importantes que conciernen a la suerte del mundo, (no que corbata anudarme al cuello a la mañana)) pudiera tomarlas sólo yo

el mundo sería un lugar bastante más agradable para vivir.

Todo esto y también lo otro pensé leyendo la noticia del camionero multado en 300 dólares canadienses en Ontario porque fue sorprendido conduciendo con el cigarrillo en la boca, (también retomada por Ennio Caretto en el Corriere). No porque en Ontario haya una ley que prohiba el conducir fumando. Tampoco una que prohiba fumar conduciendo. Pero si hay una que prohibe el humo en los lugares de trabajo. Por esta razon el diligente policía que se ha visto desfilar delante el camion en cuya cabina se reconoció claramente la brasa de un cigarrillo alegremente colgante entre los labios del conductor no ha tenido dudas. ¿Nunca vieron un camionero que yendo a hacer surf con el camion? ¿o qué vaya de excursion con el camion? No. Luego ése sin duda está trabajando. Y disparò el multon.

La cosa terminò en los periódicos y el mal humor, los interrogantes y las dudas han empezado a serpear.

¿El habitáculo de un típo que se desplaza con su coche del punto A al punto B por trabajo, es un lugar de trabajo?

¿Y el trabajador que un día decidiera trabajar desde casa, podría fumar un cigarrillo en el comedor?

¿Para un camionero hace diferencia si el camion es el suyo, o de su empresario?

¿Y el asfaltador que trabaja al aire libre? ¿Cómo debe comportarse?

El hecho es que los canadienses son un pueblo normativo. En la provincia de Alberta, por ejemplo, está vigente desde el 2008 una ley que, entre las otras cosas, prohibe de fumar a menos de 5 metros de la entrada de los edificios públicos. Entonces ocurre que uno puede encontrarse con carteles que intiman de apagar el cigarrillo, o en alternativa de atravesar la calle.


(*) “chi va con lo zoppo impara a zoppicare” (en italiano, del original) significa que es facil adquirir malas costumbres si se frecuentan personas con malas costumbres, intentemos evitar las implicancias de la palabra "cojo" en su acepcion argentina

martes, 15 de septiembre de 2009

(Pro)fumo en el parque

Me entero con una mezcla de alegría y preocupación que el ayuntamiento de Milán quiere prohibir de fumar en los parques y jardines de Milan en presencia de niños y ancianos.
Nada decidido todavía, el asesor Landi de Chiavenna dice que están trabajándo y la cosa me pone más sereno.
Nada que decir, por favor, sobre el no fumar cerca de los niños.
El inquietante interrogativo es como serà cuantificado ese "en presencia."
¿Es suficiente que haya un niño o un anciano en el parque, aunque fuera de la parte opuesta? ¿Cien metros? ¿Quince metros?
Además: ¿a que edad el niño deja de ser niño ? ¿Y cuando comienza un anciano a ser anciano? Conozco a personas de 70 años que si le decis anciano te deshacen.
¿Y si uno pasea en el parque junto a un anciano al que no molesta el humo y no le importa que otros fumen, puede encenderse un cigarrillo sin riesgo?
Pero sobre todo la pregunta que me saca el sueño es: ¿podrá pasear un anciano solitario en el parque fumando un cigarrillo?
Ya me lo veo el guardia urbano:
"¿Apague enseguida aquel cigarrillo, no sabe que no se puede fumar en presencia de un anciano?" "¿Y dónde estaría el anciano?"
"Usted"
Yo querré estar ahì.


(post original en el blog de SuperG)