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sábado, 26 de junio de 2010

No confiamos

«El tiempo no existe, es solamente una dimensión del alma.

El pasado no existe dado que no es mas,

El futuro no existe porque todavia tiene que ser,

y el presente es solo un instante inexistente de separación entre pasado y futuro.»
(San Agustin)

Agustin naciò en Africa, hijo del consejal municipal de Tagaste, luego se volvió patróno de muchas localidades entre la cuales están Cassago Brianza y Ostia.

Una sintesis tal vez un poco incompleta de la vida de este fundamental pensador, mas tarde obispo y santo; pero, si le hacemos caso, mas que suficiente para acompañar la maxima expuesta, en la cual el filosofo pone en discusion el concepto de tiempo.

Un pensador lombardo contemporáneo actual, SuperG, interviene sobre el argumento en una de sus memorias como consecuencia de una intervención mia en la cual afirmo no confiar en los relojes.

El autor (fundador en su tiempo, entre otras cosas, del grupo No Chrono, en el cual en Facebook promulga su teoría sobre el tiempo aplicándola al ámbito deportivo) describe en forma de parábola un episodio a traves del cual parece querer transmitirnos este concepto: no es el caso tampoco de confiar en los calendarios.

Encuentro la tematica bastante interesante, y en todo caso, más compleja respecto al problema de los relojes; una observación que puedo hacer es que la tendencia de los calendarios (hablando de los de pared o de mesa), a cambiar con cierta frecuencia día o mes, según su tipología, necesitan en todos los casos la colaboración humana.

Según mi modesto entender esta tendencia del hombre moderno a arrancar la hoja, o girar la página del propio calendario con cierta regularidad, no es otra cosa que un ulterior aspecto de la ansiedad consumista que nos corroe.
Uno de los muchos automatismos de los que, ya inconscientemente, hemos quedado prisioneros.


(Milo Temesvar)

Precisión

Milo que no confía en los relojes porque cambian idea constantemente me retrotrae a la mente una antigua señora que habitó al primer plan en mi edificio (mio en el sentido que en el que vivo, no que lo poseo).
Ella era un poco disparatada: transcurria gran parte de su tiempo sobre el balcón, sobre todo con el buen tiempo.

Y entablaba discusiones sobre la nada tanto con los condóminos que entraban y salian como con los transeúntes.
A mí – dando por sentado, evidentemente, que yo era un tipo preciso – generalmente me preguntaba: "¿Perdon, me dice que día es hoy?"

Yo, siendo un tipo preciso, le daba cada día una respuesta diferente.

Con el tiempo imagino que eso haya, en alguna medida, minado su confianza en mi precisión.
Hasta que, un jueves 3 de mayo, a mi respuesta, "jueves 3 de mayo", ella respondiò: "gracias, ahora me lo anoto en la agenda."

Y esa fue la última vez que me preguntò que día es hoy.


(SuperG)

No me fío

No me fío de los relojes.

Cambian de opinión constantemente.


(Milo Temesvar)